Modelo del queso suizo: cómo las fallas pequeñas pueden convertirse en grandes crisis

El modelo del queso suizo es una de las explicaciones más claras para entender por qué ocurren los accidentes, las crisis y los errores graves dentro de sistemas complejos. Propuesto por el psicólogo James Reason, este modelo plantea que los incidentes rara vez tienen una sola causa. Por el contrario, suelen aparecer cuando varias fallas, aparentemente aisladas, se alinean al mismo tiempo.

La imagen del queso suizo permite visualizarlo con precisión: cada rebanada representa una barrera de defensa dentro de una organización, como políticas internas, supervisión, tecnología, entrenamiento o protocolos de actuación. Los agujeros representan debilidades del sistema: mala comunicación, fatiga, presión, procedimientos ambiguos, falta de recursos o decisiones mal diseñadas.

Mientras esos agujeros no coinciden, el sistema puede contener el riesgo. Pero cuando las brechas se alinean, la amenaza atraviesa todas las defensas y se convierte en incidente, daño o crisis. Por eso, el modelo no se enfoca únicamente en culpar a una persona, sino en entender qué condiciones permitieron que el error ocurriera.

Su importancia es enorme en áreas como aviación, medicina, seguridad industrial, ciberseguridad, gestión de crisis, seguridad vial, comunicación estratégica y análisis organizacional. En todos esos contextos, el objetivo no es castigar después del daño, sino diseñar sistemas capaces de anticipar, detectar y bloquear las fallas antes de que se acumulen.

La gran lección estratégica del modelo del queso suizo es que una organización madura no se pregunta solamente quién cometió el error. Se pregunta qué barreras fallaron, por qué fallaron y cómo deben rediseñarse para que la próxima amenaza no encuentre el camino abierto.

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