Caso Doctor Fadul: lo que algunos ven como ayuda, en otros países sería delito

Muchos podrán interpretar las acciones del doctor José Ernesto Fadul como una labor loable, especialmente cuando se presentan bajo la narrativa de asistencia a pacientes. Sin embargo, en los sistemas sanitarios más desarrollados, la intención no sustituye la norma. La forma en que se manipulan, fraccionan y dispensan medicamentos es tan importante como el acto médico en sí.
El informe de DIGEMAPS documenta prácticas que rompen principios esenciales del control sanitario: ausencia de trazabilidad, reenvasado sin estándares, falta de registro y distribución fuera de los canales autorizados. Lo que en apariencia puede parecer una solución práctica, en realidad elimina las garantías mínimas que protegen al paciente.
Si estas mismas acciones se ejecutaran en países como Estados Unidos, España o Francia, no se trataría de una falta administrativa. La manipulación de medicamentos sin control regulatorio es considerada una violación directa a la salud pública, con consecuencias que van desde la pérdida de la licencia médica hasta sanciones penales, incluyendo prisión en los casos más graves.
El patrón es consistente en sistemas avanzados: sin trazabilidad no hay seguridad, sin control no hay medicina. Cuando el médico cruza la línea hacia la comercialización irregular, el acto clínico pierde legitimidad y se convierte en un riesgo.
La conclusión es clara. Lo que DIGEMAPS detectó en República Dominicana no es una zona gris en el estándar internacional. Es un punto de quiebre. En la mayoría de los países con marcos regulatorios sólidos, estas prácticas activarían de inmediato mecanismos legales de alto impacto.
