El pulso del poder en América Latina: así se mueve la aprobación presidencial en abril de 2026

La percepción ciudadana del liderazgo político en América Latina vuelve a dibujar un mapa claro de poder, legitimidad y desgaste. El más reciente ranking regional de aprobación presidencial revela no solo quiénes lideran, sino también cómo se comporta la confianza pública en un contexto cada vez más polarizado.
En la cima del ranking se consolida Nayib Bukele, presidente de El Salvador, con un 70.1% de aprobación, seguido muy de cerca por Claudia Sheinbaum, de México, con 69.8%. Completa el podio Rodrigo Chaves, de Costa Rica, con un 59.5%. Este grupo refleja un patrón común: liderazgos fuertes, narrativas claras y una conexión directa con sus bases.
En este escenario, República Dominicana se posiciona con fuerza. El presidente Luis Abinader alcanza el cuarto lugar del ranking con un 57.3% de imagen positiva, ubicándose dentro del grupo de líderes mejor valorados de la región y consolidando una posición competitiva en el tablero latinoamericano.
A partir de la mitad del ranking, el panorama se vuelve más heterogéneo. Países como Bolivia, Nicaragua, Brasil y Chile muestran niveles de aprobación intermedios, donde la estabilidad convive con señales de desgaste progresivo. Se trata de liderazgos que, si bien mantienen respaldo, enfrentan dinámicas más volátiles en la opinión pública.
En el extremo inferior del ranking se encuentran los niveles más críticos de aprobación. Panamá, Venezuela y Perú ocupan los últimos lugares, con José Raúl Mulino (34.1%), Delcy Rodríguez (27.5%) y José María Balcázar (17.9%), respectivamente. Estos resultados evidencian escenarios de fuerte desaprobación y desafíos estructurales en legitimidad política.
Más allá de las posiciones individuales, el ranking deja una lectura estratégica clara: América Latina atraviesa una etapa de alta concentración de apoyo en liderazgos específicos, mientras una parte significativa de la región enfrenta fragmentación, desgaste y pérdida de confianza ciudadana.
Este comportamiento no solo mide popularidad. Mide estabilidad, narrativa y capacidad de gobernar con legitimidad.
Fuente: CB Global Data, Ranking de Presidentes de América Latina, abril 2026.
