República Dominicana acelera mientras el mundo se desacelera

La economía dominicana volvió a ganar impulso en un contexto internacional marcado por la desaceleración, la volatilidad y la llamada “incertidumbre radical”. Esa es una de las conclusiones más potentes de la presentación realizada por Magín Díaz, ministro de Hacienda y Economía, ante la AMCHAM DR, en la que expuso por qué la República Dominicana ha logrado sostener estabilidad, crecimiento e inversión en medio de un entorno global especialmente complejo.

Los datos presentados muestran una economía que no solo crece, sino que además comienza a reflejar mejoras concretas en variables que impactan la vida cotidiana. El crecimiento económico se ubicó en 4.2%, mientras la inflación fue de 5.67% y la inflación subyacente de 4.96%, todavía dentro del rango meta. A esto se suman reservas internacionales de US$15,800 millones y una apreciación del peso dominicano, señales que refuerzan la idea de estabilidad macroeconómica.

Uno de los puntos más relevantes es que el desempeño económico ya está generando efectos visibles. La presentación destaca una tasa de desempleo de 5%, la creación de 118,631 nuevos ocupados netos en el primer trimestre y una reducción de la pobreza monetaria a 15.4%, es decir, 2.6 puntos porcentuales menos que en 2025. En otras palabras, el relato ya no es solo de crecimiento estadístico: también hay señales de avance social.

Otro aspecto clave es la fortaleza de los motores que sostienen este desempeño. Las remesas superan los US$1,000 millones mensuales en promedio, las exportaciones crecen 14.4%, el turismo avanza 10.8%, la inversión extranjera directa sube 6.4% en el primer trimestre y el riesgo país se mantiene en mínimos históricos. Esto sugiere una economía más resiliente, con varios soportes funcionando al mismo tiempo.

La presentación también deja una frase de alto valor político y económico: “la inversión superó a la burocracia”. Durante el período analizado, el gasto corriente aumentó 6.9%, mientras el gasto de capital subió 29.7%. Además, las construcciones en proceso crecieron 24.1%, los activos fijos 56.4% y la inversión en viviendas, edificios y estructuras 97.9%. El mensaje es claro: el Estado está empujando más recursos hacia la inversión que hacia el simple funcionamiento administrativo.

De cara al futuro, el ministro plantea que el próximo paso no es solo preservar la estabilidad, sino avanzar en reformas con sentido: una regla fiscal que proteja la inversión pública, una tributación más simple y procrecimiento, una regla transparente para moderar los combustibles y transferencias mejor focalizadas para los hogares más vulnerables. La apuesta, en síntesis, es sostener un equilibrio entre estabilidad macroeconómica, crecimiento y sensibilidad social.

La conclusión de fondo es contundente: la República Dominicana está mostrando capacidad de recuperación y resiliencia en un momento en que muchas economías todavía enfrentan incertidumbre, desaceleración y presiones externas. En un mundo inestable, el país busca posicionarse como una economía que no solo resiste, sino que también avanza.

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