El ataque no es político: cómo opera la misoginia digital contra mujeres en el poder

Un estudio reciente revela un patrón claro en el discurso de odio dirigido a mujeres en política: los ataques no se centran en sus ideas, sino en sus cuerpos.

A partir del análisis de 1,245 comentarios en entornos digitales, la investigación identifica que casi un 30% de los mensajes se enfocan en la apariencia física, mientras que otros recurren a la sexualización o incluso a la deshumanización mediante comparaciones con animales.

Estos datos confirman que la misoginia online no es un fenómeno aislado ni espontáneo, sino un sistema discursivo estructurado. A través de prácticas como el gendertrolling, los agresores buscan humillar, desacreditar y erosionar la legitimidad de las mujeres en el espacio público.

El estudio también demuestra que este tipo de violencia digital actúa como una barrera real para la participación política. Al desplazar el debate desde las ideas hacia el cuerpo, se trivializa el rol de las mujeres y se limita su capacidad de incidencia en la toma de decisiones.

Más allá del insulto individual, el problema es estructural. La repetición sistemática de estos patrones contribuye a normalizar la exclusión y a debilitar la calidad del debate democrático.

No se trata de opiniones.
Se trata de mecanismos de exclusión.

Fuente: Lacalle, C., Gómez-Morales, B., Vicent-Ibáñez, M., & Narvaiza, S. (2026). “She Looks Like She’d Be a Filthy Pig in Bed”: Online Misogyny and Denigration of Women Politicians. Violence Against Women, 32(2), 486-507.

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