La Ley de Herodes: la película que todo servidor público debería ver y que sigue más vigente que nunca

Hay películas que entretienen.
Y hay otras que funcionan como una advertencia histórica, política y psicológica.
La Ley de Herodes, dirigida por Luis Estrada, es una de esas obras que no pierden vigencia con el paso del tiempo. Disponible actualmente en Netflix, esta película mexicana estrenada en 1999, aunque ambientada en la década de 1940, parece negarse a envejecer.
Más que una sátira política, la cinta es una radiografía del poder cuando se ejerce sin límites, sin vigilancia y sin una ética sólida. Lo que comienza como la historia de un funcionario aparentemente menor termina convirtiéndose en una profunda reflexión sobre la forma en que la autoridad puede deformar la conducta humana.
Su gran fuerza está en mostrar que la corrupción rara vez inicia con grandes escándalos.
Comienza con pequeñas concesiones, con justificaciones aparentemente inofensivas, con decisiones que el poder va normalizando hasta convertirlas en sistema.
Por eso sigue siendo una película imprescindible para entender no solo ciertos momentos de la historia latinoamericana, sino también la psicología detrás del abuso institucional, el clientelismo y la captura del Estado.
A pesar de estar situada en otra época, sus símbolos, personajes y dinámicas resultan dolorosamente familiares para muchos países de América Latina. Esa es precisamente la razón por la que nunca parece pasar de moda.
Porque más que retratar un tiempo, retrata una conducta.
Y mientras esa conducta siga existiendo, La Ley de Herodes seguirá siendo una película vigente.
No importa que hayan pasado más de 25 años desde su estreno.
Algunas historias envejecen.
Otras se convierten en espejo.
Esta es una de ellas.
