BBQ: el fuego que nació en el Caribe

Antes de ser una tradición estadounidense, antes de las costillas texanas, las salsas ahumadas y los enormes smokers de acero, el BBQ fue barbacoa: una técnica indígena caribeña de cocción lenta sobre madera, fuego y humo.
Su origen histórico apunta a La Española, la isla que hoy comparten República Dominicana y Haití. Allí, los taínos utilizaban estructuras elevadas de palos para cocinar, ahumar o conservar alimentos sin exponerlos directamente a las llamas. La lógica era simple y brillante: distancia, humo, paciencia y control del fuego.
Con la colonización, la palabra barbacoa pasó al español y luego al inglés como barbecue. Más tarde, en el sur de Estados Unidos, esa técnica evolucionó hasta convertirse en una tradición culinaria regional, cargada de identidad, ritual social y orgullo cultural.
Por eso, decir que el BBQ “nació en Texas” es históricamente incompleto. Texas lo convirtió en una cultura moderna, sí. Pero la raíz original del BBQ está en el Caribe taíno, en el territorio insular donde hoy se encuentran República Dominicana y Haití.
El BBQ no empezó como una parrilla. Empezó como una tecnología ancestral para cocinar con humo, tiempo y paciencia.
