La batalla por la ONU: los cuatro nombres que buscan liderar el orden global

La carrera por la Secretaría General de la ONU ya comenzó, y no es una elección más.
Detrás de los nombres que hoy compiten por suceder a António Guterres, se juega algo mucho más profundo: la capacidad del sistema internacional para sostenerse en un mundo cada vez más fragmentado, polarizado y en tensión permanente.
Cuatro perfiles concentran la atención global.
Desde la diplomacia nuclear hasta la política regional, pasando por la economía del desarrollo y la defensa de los derechos humanos, cada candidatura representa una visión distinta de cómo debe funcionar el liderazgo global en el siglo XXI.
Rafael Grossi
Director general del Organismo Internacional de Energía Atómica. Diplomático de carrera argentino, con una trayectoria marcada por la gestión de crisis nucleares y la delicada tarea de equilibrar intereses entre potencias. Su perfil técnico lo posiciona como un operador clave en escenarios de alto riesgo.
Rebeca Grynspan
Economista costarricense y actual secretaria general de la UNCTAD. Representa una visión reformista del multilateralismo, con énfasis en desarrollo, equidad y gobernanza global. Su trayectoria combina política, academia y organismos internacionales.
Macky Sall
Expresidente de Senegal, con más de una década al frente de su país. Su candidatura encarna la demanda histórica de mayor representación africana en los espacios de poder global, junto a una agenda centrada en deuda, desarrollo y equilibrio institucional.
Michelle Bachelet
Expresidenta de Chile y ex Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos. Su perfil político y su experiencia en temas de derechos humanos la convierten en una figura de alto reconocimiento global, aunque también en una de las más debatidas.
Más allá de sus trayectorias individuales, esta elección refleja una tensión mayor:
¿debe la ONU ser un árbitro técnico entre potencias o una voz política más firme frente a los conflictos del mundo?
La respuesta no solo definirá quién ocupa el cargo, sino también qué tipo de liderazgo global es posible en los próximos años.
