Antes de Waze, sobrevivimos con esto: la generación que llegaba con una servilleta y fe

Hubo una época en la que llegar a cualquier lugar no dependía de Waze, Google Maps ni de una voz robótica diciendo “gire a la derecha”.
Dependía de algo mucho más complejo:
una servilleta, un bolígrafo y la confianza absoluta de quien daba las indicaciones.
“Pasas tres semáforos… no, cuatro.”
“Dobla en el McDonald’s.”
“Si ves Blockbuster, te pasaste.”
“Pregunta por la casa azul, todo el mundo la conoce.”
Así, durante años, millones de personas en América Latina llegaron a reuniones, fiestas, casas, oficinas y hasta al fin del mundo.
No había GPS, pero sí memoria espacial, referencias urbanas, intuición y una dosis considerable de optimismo.
La nueva pieza de El Infográfico rescata, con humor y nostalgia, una escena que hoy parece imposible: orientarse con una servilleta escrita a mano, llena de tachaduras, flechas y correcciones improvisadas.
Una pequeña arqueología de la vida antes de la navegación digital.
Porque sí: sobrevivimos.
Y nadie nos da suficiente mérito por ello.
